Este blog tiene una doble función: por un lado, me gustaría que me sirviese a mi de aprendizaje. Por otro, trato de compartir algunos conocimientos relacionados con los perros para quien le pueda interesar.

No pretende ser una guía canina ni es rigurosamente científico, se trata de simplificar conceptos y transmitirlos de una forma amena para quien no esté familiarizado con este mundillo.

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lunes, 3 de marzo de 2014

"Bullying" contra el Pit Bull

El Pit Bull es una raza de perro de la que no es fácil escribir. Primero, porque su nombre es sinónimo de prejuicios. Es el "perro asesino", el "mataniños", el "perro de pelea". A mayor ignorancia sobre la raza, peores serán los adjetivos.

Pero, escribiendo sobre el Pit Bull, también corro un riesgo mayor: que, digas lo que digas, aparecerá el ataque directo de los acérrimos defensores de la raza. Su perro favorito ha sido atacado durante los últimos quince años, lo que provoca que muchos hayan llegado al estado paranoide que lleva a defender lo indefendible: "Pit Bull ataca a bebé de seis meses"  = "Algo habrá hecho el niño". 

Sí, hablar del Pit Bull es tan controvertido en las redes como hablar de la lactancia materna o del Islam. Y, como en toda polémica online, el verdadero protagonista es el desconocimiento sobre lo que se está hablando. 

Para empezar, el Pit Bull es una raza que, para muchos, no existe. No está reconocida por la Federación Cinológica Internacional, ni por el American Kennel Club. Para ellos, las razas que sí existen son el American Staffordshire Terrier y el Staffordshire Bull Terrier. Siento decepcionar a los entendidos, pero reconozco que yo no siempre sé diferenciar uno de otro cuando los veo -los veía- en el parque. Ante la duda, prefiero preguntar al dueño, para evitar que se me enfaden. A estos perros y a sus cruces y variantes, el españolito medio los llama Pit Bull. 

Staffordshire Bull Terrier

American Staffordshire Terrier
Sin embargo, el Pit Bull, el verdadero Pit Bull, es el Americano: American Pit Bull Terrier (APBT). Tiene su propio estándar, pero -como no está reconocido por las principales entidades- no participa en sus concursos de belleza. Ni falta que les hace, porque el Pit Bull defiende un estándar, a través de su Asociación de Criadores (A.D.B.A), que da más valor al comportamiento, personalidad y capacidad de trabajo, que a la estética en sí misma. 
APBT - American Pit Bull Terrier

Hay muchas, muchas teorías sobre el origen de la raza American Pit Bull Terrier. El Presidente de la Federación Internacional del APBT, Mariano Peinado, sostiene que este perro es la evolución de los Alanos Españoles que llegaron en los barcos cuando se colonizó América. También se dice que la raza procede de la llegada de perros de Gran Bretaña, en su mayoría Bulldogs (nada que ver con el Bulldog Inglés de hoy en día, me refiero a los Bulldogs de antes... los que podían respirar). La verdad es que hay varias versiones de sus orígenes pero nadie debate sobre eso. Lo que todo el mundo conoce del pasado de este perro es que se usaba para pelear. 

Alano Español de la actualidad

Desde los romanos -que, en mi opinión, se caracterizaron por ser un pelín sádicos- las peleas entre animales han sido siempre un espectáculo. Eran un pueblo curioso: "vamos a ver qué pasa si metemos a un perro y un toro en el coliseum"... "vamos a ver quién gana, si el león o el preso"....
En Inglaterra, también quisieron entretenerse viendo cómo se peleaban osos y jabalíes contra perros. En Londres, se puso de moda atar por los cuartos traseros a osos y a toros y soltar a Bulldogs que les atacaban y, en muchos casos, perdían la vida en ello. Esto era legal, igual que lo es a día de hoy una corrida de toros o un encierro. 

Los ingleses, en el siglo XVIII, llegaron a la conclusión de que ver volar a perros a las gradas por cornadas de toros no era tan divertido como les pareció en un primer momento. Pero eso no significó que no siguieran haciéndose peleas de perros en la clandestinidad. 
Pero no sólo los romanos y los ingleses dedicaron tiempo, y dinero, a este "hobby". En México, Argentina, Pakistán, España, China, Japón, Holanda, y en los territorios de la antigua Unión Soviética y el Cáucaso, existe una gran tradición en cuanto a peleas de perros. Rusia no las prohibió por ley hasta 2001, por lo que este pasado para muchos perros, no es tan lejano. 

¿Y sólo peleaban Pit Bull? Por supuesto que no. El Rottweiler, el Dogo Argentino, el Sharpei, el Mastín Napolitano, el Mastín Español, el Tosa Inu y muchas otras razas -incluso aquellas que no tienen ni tuvieron nunca cualidades para pelear- se han metido en un ring y animado a matarse contra sus congéneres. 

Pero el Pit Bull, que ya había demostrado su valía para sacar carbón de las minas, para matar ratas y para caza mayor, entre otros trabajos que se le encomendaban allá por el siglo XIX, demostró ser un excelente perro de pelea. Resistente, persistente, fuerte, fiel a su dueño, obediente, inteligente. Y eso provocó que el ser humano lo corrompiera, lo utilizara contra su naturaleza, lo animara a pelear hasta matarse. Con esto, quiero decir que el APBT no fue un perro creado para pelear. Era un perro que ya existía de antes, y algunas líneas de cría fueron, durante años, tristemente potenciadas para ser más resistentes, más fuertes, más agresivas de lo normal. 

A día de hoy, el APBT es un perro que, como he dicho, no se juzga por su belleza, aunque hay un estándar que se debe seguir para mantener la raza. Se juzga su "gameness" que se podría traducir como "coraje". Y aquí es donde el camino se bifurca: los buenos Criadores de APBT buscan que sus perros tengan coraje para desarrollar toda aquella actividad que su dueño le ordene, independientemente de su dificultad. Y, como ejemplo, podríamos poner pruebas de agilidad, cacería de jabalíes, rescate de personas, etc. Para los que no aman a los animales y se siguen dedicando a promover que su perro se mate matando, el gameness es la capacidad para aguantar en una pelea hasta morir. 

¿Y por qué os cuento todo esto? Yo no soy ni defensora ni retractora de esta raza. Ni del American Staffordshire ni del Staffordshire Terrier, que tanto se le parecen. No es un perro que yo me compraría, al igual que no tengo especial interés en tener un Husky Siberiano o, qué se yo, un Chow Chow. Pero me gustan todos los perros, en general, y he conocido algunos ejemplares de todas estas razas simplemente geniales. Sin embargo, las estadísticas -que son sólo estadísticas- nos dicen que, desde hace siete años, el APBT tiene el dudoso honor de estar el primero de la lista en número de ataques mortales denunciados en Estados Unidos. 


Los números están ahí, pero Wikipedia te da la descripción detallada de todos los casos, y la mayoría de las historias son tristemente previsibles. Perros atados permanentemente a una cadena que atacan al primer ser humano que se acerca. Bebés que gatean hasta una madre protectora con sus cachorros. niños que quisieron jugar a "cabalgar" sobre el Pit Bull de su tía. No quiero decir que sea "normal" que el Pit Bull haya matado al niño en estas circunstancias, lo que quiero decir es que son situaciones en las que un perro, cualquier perro, si no es un animal equilibrado, puede llegar a atacar. 

He estado pensando mucho en los pobres Pit Bull porque esta semana me he enterado de que en el condado donde yo vivo -Miami Dade, FL- no me permitirían tener uno en caso de quererlo, está penado por ley. Si tienes uno -o cualquiera de sus "primos"- y te denuncia tu vecino, te ponen una multa de 500 dólares, te dan 24 horas para deshacerte del perro (o mudarte tú a otro condado) y al vecino se le otorga una recompensa. Esto ha provocado una "caza de brujas" contra esta raza y una total demonización de la misma. Para quien es ignorante, si la ley ampara esta ignorancia, apaga y vámonos. He leído que incluso Obama condena esta legislación racista, pero la prohibición data de 1989 y no hay, por el momento, vuelta atrás, lo cual me parece una lacra de esta sociedad. 

En España, la ley contra las Razas Potencialmente Peligrosas ya me parece injusta: generalizar nunca es la mejor opción y, ante el miedo que pueda existir a estos perros "poderosos", yo como mucho obligaría a tener un seguro que cubra posibles daños a terceros. Lo que pueda hacer un animal, depende tanto -o más- de su dueño como de sus propios factores genéticos. Rottweiler perfectamente adiestrado Vs Pastor Alemán descontrolado, ¿quién entraña un peligro peor?

El Pit Bull es un perro de plastilina: puedes moldearlo y hacer de él lo que quieras que sea. Si lo educas para cazar, será un cazador incansable. Si lo educas para que sea un perro familiar, demostrará una paciencia infinita con los niños. Si lo educas para proteger tu casa, la defenderá con su vida. Si lo educas para hacerte compañía, será tu amigo fiel que no se moverá de tu lado. No todos los perros tienen esa plasticidad, pero el APBT es un perro todoterreno.

Pero claro, volvemos a lo de siempre: Para todo eso, hay que educarlo. 

Imagen sacada de www.fiapbt.net





martes, 30 de julio de 2013

Perros submarinos


Mi amigo Pau me ha llamado esta mañana. "¿Tienes por ahí la revista Esquire de este mes? Viene un reportaje que te va a gustar, sobre un fotógrafo llamado Seth Casteel, míralo".
Y lo he visto, en la revista y en un millón de sitios de internet también. Resulta que este fotógrafo tuvo la genial idea de fotografiar animales debajo del agua, consiguiendo unas imágenes alucinantes. Con las 80 mejores instantáneas de perros "acuáticos", ha publicado un libro que se llama Underwater Dogs, el best-seller de este verano.
Os dejo algunas imágenes, son de lo más refrescante y merece la pena que las echéis un vistazo.

Feliz Martes

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sábado, 15 de junio de 2013

A todo color

Los aficionados a leer sobre perros estamos de enhorabuena: la revista mensual "Todo Perros" ha vuelto a publicarse. Yo compré esta revista (junto a "El Mundo del Perro") durante tantos años a lo largo de mi adolescencia, que Aurora y Félix - kiosqueros de mi antiguo barrio- terminaron invitados a mi boda y queriéndome casi como a una nieta más.

Al verla de nuevo en la calle, corrí a pagar los 3,50 euros que cuesta y a hojearla. No es demasiado técnica ni tampoco demasiado ligera. Me gusta que haya vuelto.

Este mes, dedica unas páginas al color Black and Tan (en español, Negro y Fuego). Sí, eso es un color. Teniendo en cuenta que -sobre todo las mujeres...- vemos sutiles diferencias entre morado, púrpura y berenjena, no os sorprendáis de que los perros también tengan sus matices.

Hay razas que sólo pueden ser de un color (como el Golden Retriever que, como su propio nombre indica, sólo puede ser de color dorado), razas que admiten gran variedad de colores (como el Caniche, que puede ser blanco, negro, rojo, albaricoque...) y razas bicolores, tricolores, atigradas, leonadas, con manchas, las hay que admiten todos los colores y todas sus posibles combinaciones... Es un mundo. En este post, aunque no estarán todos, ni mucho menos, os resumo algunos colores perrunos más comunes, para que sepáis diferenciarlos (y apreciarlos!):

Negro y Fuego: el gen agoutí es el responsable de este color, que aparece en numerosas razas, como el Dobermann, el Rottweiler, el Setter Gordon, el Pastor de Beauce o el Cavalier King Charles Spaniel (entre muchas otras). La base es negra y el "fuego" aparece en las mejillas, a los lados del hocico, en el pecho, en las cejas, en los corvejones, en el interior de las patas delanteras y en la parte inferior de la cola y genitales.

Dobermann - Rottweiler - Setter Gordon - Beauceron - Cavalier King Charles Spaniel, todos en Negro y Fuego

Merle: en español, se traduce como "Mirlo" y es un color realmente bonito. Existen variedades en Rojo (Red Merle), en Azul (Blue Merle)...  entre otras. La tonalidad es difícil de describir porque hay muchas variantes. En pocas palabras, se trata de una capa del color base (rojo, azul / gris...) cubierta por manchas que parecen salpicaduras, de distintos tamaños, del mismo color que la capa pero en un tono más oscuro.  Suele ir acompañado de ojos azules o incluso por un ojo de cada color y también puede afectar a la pigmentación de la piel. Este color es muy atractivo pero no apto para criadores ignorantes, ya que el cruce de 2 portadores del gen Merle, puede traer al mundo a una camada de cachorros con todo tipo de problemas relacionados con la vista y el oído. Se aconseja cruzar siempre a un perro color Merle con otro de un color sólido. La camada resultante será, probablemente, mitad color sólido, mitad Merle, pero al menos garantizaremos que genéticamente los cachorros están sanos.

Entre las razas que suelen portar este color están el Pastor Australiano, el Welsh Corgi Cardigan, los Collie, el Dachshund... y también aparece en otras, como el Gran Danés, Chihuahua o Pomerania, pero en estas últimas no es un color aceptado en todos los países.

Pastor Australiano Red Merle - Welsh Corgi Cardigan y Rough Collie en Merle con blanco y Dachshund Blue Merle

Gran Danés color Arlequín (arriba) y Dálmatas (debajo)
Arlequín: Que yo sepa, sólo está admitido en la raza Gran Danés. Realmente tiene mucho que ver con el Merle, es una derivación del mismo gen, aunque el color Arlequín ha de tener de base el blanco puro y las manchas han de ser negras, brillantes y distribuidas irregularmente por todo el cuerpo. Y no, no son como los Dálmatas. La diferencia fundamental para distinguir a un perro color Arlequín de un Dálmata, es que las manchas del Dálmata son de un tamaño homogéneo, cada mancha mide entre 2 y 3 cm y no son "salpicaduras" de distintas formas y tamaños. La próxima vez que veáis uno, fijaos bien.


Sal y pimienta / Negro y plata: pongo estos dos colores juntos porque veremos ambos casi siempre en la misma raza, en los Schnauzer. El color Sal y Pimienta está admitido en los tres tamaños que existen (mini, mediano y gigante) aunque yo jamás he visto un Schnauzer gigante de este color, ya que los grandes suelen ser negros. Se trata de la combinación del negro/gris con el blanco, dando la impresión de estar encaneciendo toda su vida. El color Negro y Plata, que es menos frecuente que el anterior, sólo está admitido en la variante mini de la raza, y es la combinación del negro puro con gris claro/blanco en patas, barbas, cejas y pecho.
Schnauzer mini: Sal y Pimienta -  Negro y Plata

Si tú consideras que no es lo mismo el color salmón que el coral ni que el caldero... bienvenido al mundo canino en technicolor, donde cada raza tiene su propia gama de colores y cada uno de ellos su propio nombre.


jueves, 30 de mayo de 2013

Con "C" mayúscula

Este fin de semana ha sido la 85º Exposición Internacional Canina de Primavera en Madrid. Todas, o casi todas las razas, estaban allí luciendo sus mejores galas, luchando por el Best in Show.


El ganador absoluto, un Carlino macho llamado "DIDIEL ANDES MUCHO CON DEMASIADO", quedó por encima del Cocker americano "HEAVENSWAY FOREVER AFTER WITH AFTERGLOW" y del Terranova "STARRY TOWN CUC-IN-CIASE-SO".

Los nombres son siempre alucinantes. Suelen hacer referencia al afijo o nombre del criador y tienen un gran componente creativo. Cuando tienes muchas camadas al año, parece que los nombres normales se van quedando pequeños y hay que buscar otros más... originales.

Pero no nos engañemos por estos detalles superficiales, estos perros son súper estrellas. No por haber ganado esta exposición, todos ellos llevan otros grandes premios a sus espaldas. Además, muchos vienen de lejos: el Carlino campeón, por ejemplo, es de Chile y el Cocker Americano ha volado desde Finlandia hasta ese podio.

Pensaréis que ha de merecer la pena el premio que se gana... pues no. No hay premio, salvo esos trofeos pequeñitos que veis en la foto. De hecho, la inscripción por cada perro cuesta alrededor de 35-45 euros. En otras competiciones sí puede haber compensación económica para el ganador, pero lo normal es llevarte como recompensa un apretón de manos, el pecho henchido de orgullo por tener al perro más perfecto y, a lo mejor, un saco de pienso gratis.


Basset Hounds y sus dueños, poniéndose al día 

Pero no traes a un perro desde el otro lado del mundo para ganar un saco de pienso. Obviamente, el participar en estas competiciones de belleza tiene otra recompensa que se esconde entre bambalinas, que se cuece en los pasillos. Las competiciones hacen la labor de Club Social, donde los dueños y criadores tienen la posibilidad de darse a conocer, de mezclar a sus perros con otros igual de buenos o mejores, conseguir cruzarlos con multicampeones y obtener camadas que puedan venderse a precio de oro. Todos los expositores de una misma raza se conocen entre ellos, se ven prácticamente todos los fines de semana del año, entre Monográficas y Exposiciones. Su recompensa (económica) dependerá de las montas que hagan sus machos y de la venta de los cachorros que nazcan después.

No todas las razas se venden como rosquillas, ni son fáciles de criar, ni gustan a todo el mundo. Por eso hay, en mi opinión, criadores con minúscula y Criadores con mayúscula.
Perro Lobo checoslovaco

Para los primeros, la crianza es un negocio. Ven que una raza tiene tirón comercial y se suben al carro de criar perros fáciles de vender al público general. Sus clientes quizá no sepan nada de pedigríes, ni de L.O.E., ni si un "Excelente 3º" es mejor o peor que un "Excelente 2º"... pero da igual, quieren un perro de raza y se lo pueden comprar a ellos. Cuantos más campeonatos hayan ganado los padres del cachorro, más reconocidos serán como criadores y más caros podrán vender los cachorros, aunque no sea ninguna garantía de belleza ser hijo de Campeones.


Pastor suizo
Los segundos, son los apasionados. No es que los criadores de las razas más populares no sientan pasión  -hay muchos que también, conozco a varios- pero, para criar las razas más raras o más difíciles, es necesaria una dosis extra de coraje. En la Exposición de este año, he conocido a personas que crían o son propietarios de perros de razas desconocidas para mi, como el Perro Lobo Checoslovaco, el Pastor Suizo o el Galgo Árabe, y se percibía en ellos la auténtica pasión e interés por comunicar al mundo sus virtudes. Orgullosos de sus perros, contestaron encantados a mis preguntas y permitieron a todos los curiosos acercarse para que viesen por sí mismos que sus perros eran iguales o mejores que los Husky Siberiano o Pastores Alemanes, tan conocidos por todos.

Hay quien cría perros que rondan los 100 kg de peso, esos que no puede tener cualquiera y no se suelen ver en las ciudades. Los Mastines, los San Bernardo, los Terranova, los Montaña del Pirineo, los Gran Danés, los Leonberger, los Irish Wolfhound... son perros espectaculares, gigantescos, con dos necesidades especiales: espacio para tenerlos y dinero para mantenerlos. El dueño de un Gran Danés me contaba que en su casa pintan todos los años: las babas de su perro, cuando se sacude, llegan hasta el techo.
 
Mi sobrino junto a un Mastín Español
Muchos de estos perros pueden llegar a comer un kilo y medio de pienso al día. Es decir, que si el precio medio de un saco de 15 kg de cualquier pienso de calidad es de 50 euros, estamos hablando de que gastaremos 150 euros al mes sólo en alimentar a nuestro perro.

El propietario del afijo Valle del Pisueña, criador de Mastín Español en Santander, me contaba que él se niega a vender un perro suyo a quien no disponga del terreno que estos necesitan: un Mastín no puede vivir en un piso en la ciudad por muchas razones, y la primera es su salud.

El Criador (con mayúscula) no cría por dinero, lo hace por amor. Cada cruce que realiza es fruto del estudio y del deseo de mejorar su línea de sangre. Saben que los cachorros pueden no ser fáciles de vender, pero eso no les motiva a cambiar de raza a otra más rentable o abaratar costes para sacar más beneficio. Ser Criador no es un trabajo en sí mismo, es más bien un hobby muy caro: la mayoría se dedican también a otras cosas para poder llegar a fin de mes. Ser Criador es mucho más difícil de lo que parece: es dedicar tu vida a estudiar una determinada raza y mejorarla en la medida que esté en tu mano, interpretando los pedigríes, investigando factores genéticos a tener en cuenta y logrando que tus camadas tengan el menor número posible de defectos y todas las garantías.

Abrazo de Gran Danés


He conocido a muchos de estos Criadores, con mayúscula, durante estos dos días. "Locos" de los perros que este fin de semana -como tantos otros- han viajado, madrugado, trabajado muy duro, han pasado muchos nervios y han terminado agotados. Les admiro y les deseo suerte en sus proyectos de futuro. Porque si no fuera por ellos, si no fuera porque ellos han apostado por esas razas, yo no podría haber visto ni acariciado a sus perros, no habría podido preguntarles mis dudas, no se los habría presentado a mi sobrino de 3 años para que no les tuviera miedo, no habría disfrutado tanto de esta Exposición y tampoco habría podido contároslo a vosotros en este blog.

martes, 14 de mayo de 2013

Tal para cual

Cuando me fui de casa de mis padres, mi perra Prechel se vino conmigo. Y, desde el mismo momento en el que hubo fecha de mi partida, mi madre comenzó a sufrir el síndrome del nido vacío... canino. Triste por quedarse sin perro en casa, me pidió que, antes de irme, me encargara de buscar un digno sustituto que les hiciese compañía a ellos dos.

Mi primera opción fue adoptar un galgo, aunque tuvimos muy mala suerte con esa experiencia. Por desgracia, la persona con la que contactamos nos engañó, nos hizo conducir 600 km prometiéndonos que tenía un galgo ideal para ellos, tranquilo y perfecto para vivir en un piso... para después encontrarnos con que el pobre galgo no era "adoptable", ya que tenía auténtico pánico a los hombres y no estaba dispuesto a estar en un espacio cerrado sin morirse de terror. Con todo el dolor de nuestro corazón, nos fuimos de vuelta a Madrid con las manos vacías y sin muchas ganas de comenzar de nuevo la búsqueda para adoptar, por lo que pasamos al plan B.

Otra cosa no, pero libros de perros tengo toda una colección, por lo que -cual "personal dog-shopper", una profesión que yo de buena gana ejercería a tiempo completo- estudié todas las razas posibles para encontrar a la más afín con el estilo de vida de mis padres. Una noche, mi madre estaba haciendo la cena y yo planté uno de mis libros encima de la mesa de la cocina, abierto por la página del Pug o Carlino: "Mamá, tiene que ser éste". Mi madre hoy lo negará todo, pero en aquel momento dijo: "Hija, ¿no hay perro más feo?".

La primera foto que vieron mis padres de un Carlino...
Probablemente no, pero el Carlino era la raza que mejor les encajaba. Lo suficientemente pequeña como para poder viajar con ella si quisiesen, simpática, poco ladradora,  faldera, amable con los niños, sociable con otros animales, cariñosa, que requiere pocos paseos, fácil de educar... yo lo veía claro.

Mis padres se fiaron de mi y, a pesar de que no les gustaba a priori, me dejaron contactar con varios criadores y, después de muchos otros pasos, terminamos llevando a Sancha a casa.

Primera foto de Sancha
El criador de Sancha, Javier Matellán del afijo CarloCarlin, fue alguien honesto y profesional, ya que advirtió a mi madre, antes de darle a la cachorra, de que a estos perros había que limpiarles con paciencia los ojos y la arruga de su nariz todos los días, algo que no venía en los libros. Pero mi madre -que, según vio a los Carlinos al natural, le dejaron de parecer feos-  lo ha convertido en una rutina diaria y no parece importarle. A Sancha, todo se le perdona. Incluso sus ronquidos nocturnos... mi madre la defiende alegando que "sus ronquidos le arrullan".

Sancha es una perra maravillosa, realmente bonita (dentro de los cánones que mandan su estándar) y a veces parece más un gato mimoso que un perro normal. A mi me encanta cogerla en brazos y mimarla, pero creo que nunca eligiría esa raza para mi. Demasiado pequeña. Me da demasiada alergia. Requiere demasiados cuidados. Sale demasiado cara de mantener. Demasiado obstinada. Respira demasiado mal. No tiene fuelle como para soportar una caminata larga o jugar con la pelota durante horas. Demasiado delicada.

Pero, para ellos, es perfecta. Son tal para cual.

Sancha a día de hoy
La moraleja de todo esto es que no debemos dejarnos llevar (sólo) por el físico de una raza para elegirla, aunque a veces esta sea la manera de que nos entre por los ojos. Hay que saber mirar más allá y buscar las cualidades que queremos encontrar en un perro: si queremos que sea más o menos guardián y protector, si queremos que sea bueno con los niños y otros animales, si pretendemos hacer algún deporte con él, si buscamos compañía o un perro más independiente, si queremos una raza con un alto nivel de energía o más sedentario, etc.

Hay muchas razas, mucho donde elegir y mucho que estudiar antes de decantarse por una u otra, no se trata sólo de hacer el habitual filtro por tamaño. Hay razas gigantes que son felices con pocos metros cuadrados y perros pequeños que necesitan un lugar donde correr y desfogarse. Lo importante es que, a la hora de elegir un nuevo cachorro, escojamos siempre a aquel que se adapte más fácilmente a nuestra rutina, siendo su aspecto externo el factor menos importante de todos.
La ventaja es que, en mi opinión, todos los perros terminan siendo los más guapos para sus dueños, sean como sean en realidad. Y si no, que se lo pregunten a mi madre, que el otro día llegó indignada a casa porque un vecino le había dicho en el ascensor "que su perro parecía un rape".

sábado, 27 de abril de 2013

El porqué de las cosas

En los últimos días, he visto varias veces un anuncio de esos que venden ADSL ilimitado + llamadas, etc. que me ha llamado la atención. Os pongo el enlace por si no lo habéis visto aún:

http://www.youtube.com/watch?v=ffXKv2yQ660

Se trata de una niña que le va preguntando cosas raras a su padre y, para resolver todas estas dudas, el padre va buscando en Internet las respuestas sobre la marcha. Hasta ahí bien, está gracioso, pero a mi (y  supongo que sólo a mi...) me chirría que la respuesta a la segunda pregunta de la niña -"¿Y por qué ese perro tiene la lengua azul?"- sea "Porque tiene la saliva azul".

No es cierto, así que aprovecho este blog para explicarlo.

Que yo sepa, tres razas asiáticas tienen esta característica tan peculiar: el Chow Chow, el Eurasier (aunque no todos) y el Shar-pei. De estas tres, el Chow-Chow es la originaria, ya que el Eurasier se creó cruzando Chow-Chow con Spitz y el Shar-pei, que también es una raza milenaria, se cree que tiene sus orígenes en el Chow-Chow y el Mastín Tibetano.


Así que el Chow-Chow, el perro del anuncio, es el portador original de la lengua azul. Es una característica extremadamente rara en su especie, y da la casualidad de que en épocas prehistóricas, existieron en Oriente dos tipos de osos con ése mismo rasgo: el oso de Manchuria y el del Tíbet. Partiendo de esta base, en el Mioceno (estamos hablando de hace entre 28 y 12 millones de años) existió un animal llamado Simicyon, que fue el (increíble) cruce de un Cynoelesmus (antecesor de la especie canina) y de un Daphoneus (antecesor de los osos), y se cree -aunque sobre esto hay aún muchas dudas- que este animal sería el "tatarabuelo" del Chow-Chow, que ha mantenido a lo largo de los siglos la característica lengua azulada.

Es decir, que existe la posibilidad de que, efectivamente, el Chow-Chow (un perro que parece un oso) tenga algo de oso de verdad en sus genes y de ahí que tenga la lengua azulada, violeta o morada. No es que segregue saliva azul ni que se esté ahogando, ni nada parecido. Es que, en resumidas cuentas, este perro es algo raro.

Puestos a que el padre de la niña no la respondiera con este rollo prehistórico-genético-biológico en el anuncio, al menos yo le recomendaría haber buscado en Internet la leyenda china que explica este fenómeno:

"Hace mucho, mucho tiempo, un monje vivía en la cima de una montaña, rodeado de animales, a los que trataba con mucho amor y respeto. Un día, el monje enfermó, y los animales se organizaron para cuidarle. Los perros encontraron carbón en el bosque de un incendio anterior, y lo llevaron hasta el monje en la boca para preparar el fuego, mientras los monos eran los encargados de hacer la comida. Así pasaron los días, hasta que el monje mejoró. Y, de tanto llevar carbón y madera quemada entre sus fauces, a los perros se les quedó la lengua morada para siempre." 

Yo creo que, a la niña del anuncio, este cuento le habría convencido mucho más como respuesta a su curiosidad.



sábado, 16 de marzo de 2013

Chuchos de diseño

En España, no tanto. Pero en otros lugares (sobre todo en países anglosajones) se lleva viendo, desde los años 70, una "evolución" de determinadas razas hacia el mestizaje con otras. 

Es decir, tú tienes un Cocker, tu vecina tiene una Yorkie, decidimos cruzarlos a ver qué pasa. A los cachorros que surgen de este cruce, en España, de toda la vida, los hemos llamado "chuchos". Pones un anuncio diciendo que los regalas y, si tienes suerte, los colocas pronto a todos. Sin embargo, en EE.UU., hablan de una nueva raza: el Corkie. Y he visto anuncios en Internet que piden por ellos unos mil dólares.

Yorkshire Terrier + Cocker Spaniel = Corkie

La idea inicial era buena: en Australia, buscando una raza adecuada para que los invidentes que fuesen alérgicos pudiesen también tener un perro guía, cruzaron un Caniche (o Poodle) Gigante con un Labrador. Ambas razas son muy obedientes. El Caniche tiene pelo rizado, considerado como hipoalergénico y es, posiblemente, el perro más inteligente del mundo. El Labrador, por su parte, aportaba ese carácter tranquilo y adaptable que lo hace ideal para ser Lazarillo. El experimento fue un éxito: de las primeras camadas, 29 de 31 cachorros fueron perfectamente aptos para ser perros guía. A esta mezcla la llamaron, uniendo ambos nombres, Labradoodle.

Poodle / Caniche Gigante + Labrador retriever = Labradoodle
Hace un par de años, vi en Maine (EE.UU.) uno de éstos y estuve hablando con su dueña un rato, quien me contó las bondades de esta pseudo-raza. Realmente, su perro era cariñoso como un Labrador, listísimo como un Caniche y no perdía prácticamente pelo. Me pareció muy curioso y me dio cierta envidia, ya que llevo más de diez años de antihestamínicos y con los clínex en la mano cada vez que mis Labradores mudan el pelo.

Sin embargo, no puedo evitar pensar que las razas están para ser mantenidas en el tiempo tal y como son, sin desvirtuarlas. Es como cuando la Real Academia Española, el verano pasado, aceptó en su Diccionario de la Lengua, entre otros "palabros", el término Espanglish, dotándolo del siguiente significado: "Modalidad del habla de algunos grupos hispanos de EE.UU. en la que se mezclan, deformándolos, elementos léxicos y gramaticales del español y del inglés". 

O sea que hablando Espanglish no estás hablando bien ni el Español ni el Inglés.
Y teniendo un Labradoodle no tienes ni un Labrador ni un Poodle, se pongan como se pongan. 

Además, la creación de nuevas "razas" ha ido in crescendo y ya sin motivos de peso como podía ser el caso del Labradoodle. Ahora también existen los Puggles (Pug con Beagle), Yorkiepoos (Yorkshire con caniche),  Maltipoms (Maltés con Pomerania), Snorkies (Schnauzer con Yorkshire), y muchos otros. Como veréis, la mayoría son cruces de perros de compañía pequeños y se venden como "algo diferente".

Schnauzer mini + Yorkshire Terrier = Snorki

Yorkshire Terrier + Caniche / Poodle miniatura = Yorkipoo

Pomerania + Maltés = Maltipom

Carlino / Pug + Beagle = Puggle

Los profesionales (americanos) que se dedican a criar estos cruces, además están haciendo caja porque, como no son "chuchos", sino "perros de diseño", las personas que compran estos cachorros están dispuestas a pagar entre un 25% y un 50% más. Dicen que sacan las bondades de ambas razas y que estos perros son menos propensos a enfermar que los cachorros de pura sangre. 

Los albergues de nuestro país están llenos de perros cruzados y, efectivamente, un mestizo es mucho más resistente o tiene menos problemas de salud congénitos que un pura raza. Quizá lo que nos falla a los españoles es, como siempre, el marketing, y si "vendiésemos" a los preciosos cruces de Labrador Retriever y Galgo Español que abundan en busca de un hogar como LabraGalgos, quizá nos los quitasen de las manos.

Cruce de Galgo Español con Labrador Retriever


lunes, 4 de marzo de 2013

Lo que simboliza Bo

Este domingo, la página oficial de Barack Obama en Facebook se actualizaba con esta foto. Debajo, una simple descripción: "Buddies" ("amigos").


No sé a vosotros, pero a mi esta imagen me da mucho que pensar. Lo primero, para quien no lo sepa, el perro al que Obama hace mimos se llama Bo. Antes de la llegada del nuevo miembro de la Casa Blanca, el Presidente aclaró que era importante que su futuro perro no soltase pelo porque una de sus hijas es alérgica. Por eso Bo es un Perro de Aguas Portugués, una de las razas llamadas "hipoalergénicas", por su tipo de pelaje rizado.

A mi Bo me encanta. Nunca he visto uno de estos en España, ya que nosotros tenemos nuestra propia variante de Perro de Aguas, parecida pero no exactamente igual. En cualquier caso, que Bo me parezca bonito no es lo que me extraña de todo esto.

Lo que me sorprende es el total protagonismo de Bo. No es la primera vez que el perro aparece en las fotos de la página oficial de Obama, o en su Twitter. Es más, Bo fue este año el único protagonista del video oficial de la Casa Blanca que felicitaba las Navidades a todos sus conciudadanos. Lo alucinante de todo esto, es que yo, española que vive a seis mil kilómetros de distancia, sepa que un Presidente que no es el mío tenga un perro al que adora y que incluso sepa que ese perro se llama Bo. Y, como yo, muchas otras personas del planeta.

Él es, a día de hoy, el perro más famoso del mundo. A decir verdad, no ha habido muchos como él. Casi todos los Presidentes de EE.UU. tenían perro familiar, aunque no todos fueron muy mediáticos. Eso sí, la llegada a la Casa Blanca de cualquiera de ellos, era noticia internacional. Recuerdo perfectamente cómo, en el 97, Clinton presentaba al mundo a su cachorro de Labrador chocolate, que precisamente se llamaba Buddy.  Lo leí en la contraportada de EL PAÍS y venía esta misma foto:


Muy famosos son también los Corgis de la Reina de Inglaterra. Esta fotografía, donde ella camina junto a Daniel Craig por los pasillos de Buckingham Palace no quitando ojo a sus perritos en vez de a 007, lo dice todo.

La Reina Isabel II tiene una auténtica pasión por los Welsh Corgi en concreto. Con 18 años tuvo el primero y son muchos los que han vivido en Palacio. Creo que ahora sólo tiene 2 porque uno (¡que se llamaba Monty!) murió hace poco. En Inglaterra, ver a la Reina tan apenada por su perro fue motivo de tristeza nacional.

En Francia, Sarkozy y Carla Bruni, hace unos años, concedieron una entrevista donde presentaron públicamente como "su familia" a dos de sus tres perros, Clara y Dumbledore. El video, aunque algo soso, está en YouTube.

Y en España... ni idea.  La Reina Sofía es una declarada amante de los animales, pero me he tenido que meter en el artículo que ABC publicó sobre sus intereses con motivo de su 70 cumpleaños para enterarme de que tiene dos Yorkies ella y dos perros de caza, el Rey. No tengo más datos y, como de este artículo ya hace unos 4 años, quizá la información ni siquiera sea fiable. Las mascotas de esta familia jamás aparecen en ningún lado, ni se mencionan, ni forman parte de esas estudiadas postales navideñas que luego se analizan con lupa.

En cuanto a las personas que han ocupado el cargo de Presidente del Gobierno en los últimos tiempos... ni idea tampoco. Puede que haya habido grandes amantes de los animales y puede que no, nunca lo supimos durante su mandato. Yo sólo recuerdo que Felipe González coleccionaba bonsais, Aznar jugaba al padel y Zapatero.... La verdad es que no recuerdo ningún hobby declarado de Zapatero.

El que hayan tenido o no perro, no es relevante para su gestión de Gobierno. Pero, en el caso de que algunos lo hayan tenido y no lo hayan "sacado a relucir" ni se hayan mostrado orgullosos de sus mascotas en fotografías, vídeos y entrevistas, creo que es una buena metáfora de la falta de amor por los animales que aún se estila en nuestro país.

Para Obama, Bo es parte de su familia y no se avergüenza de ello. Para la Reina Isabel, sus Corgies son, probablemente, más importantes (y mucho más populares) que ese señor que aparece en alguna foto que es su marido y nadie recuerda nunca cómo se llama. Sarkozy sale a correr por las mañanas con su Labrador sabiendo que los paparazzi siguen estando en su puerta.

Creo que en España aún estamos a un nivel inferior en este sentido. En un país donde se abandonan más de 145 mil perros cada año, donde se siguen ahorcando unos 50 mil galgos cada fin de temporada de caza, donde las perreras están abarrotadas, donde apenas en ningún sitio se les permite la entrada, es lógico que el perro no sea parte importante de las familias más representativas.

En EE.UU., yo he visto playas para perros con sus propias casetas de vigilancia, parking y fuentes a varias alturas para que beban tanto los grandes como los pequeños. En Francia, puedes entrar a prácticamente todas las tiendas con tu perro y es muy probable que saquen un bebedero con agua fresca para él mientras tú haces tus compras. En Inglaterra, la tradición cinológica es tal que la mayoría de las razas tienen sus orígenes allí y, al igual que en Ascot las señoras lucen sus tocados mientras ven la carrera de caballos, en Crufts celebran durante cuatro días la mayor exposición canina del mundo, con un trofeo de plata más grande que la ensaladera de Wimbledon.

La ganadora de Crufts 2013... una Lhasa Apso igualita a su dueña.

No digo que por aparecer un perro en la felicitación navideña de La Moncloa vayan a cambiar las cosas. Lo que digo es que el hecho de que no aparezca, refleja, en cierto modo, el insignificante papel que ocupan (todavía) los animales domésticos en España.

"Un país, una civilización, se puede juzgar por la forma que trata a sus animales"  
Mahatma Ghandi 

sábado, 2 de marzo de 2013

False Friends

En Inglés, se llaman "False Friends" aquellas palabras o expresiones que, por su parecido a otras en Español, nos pueden llevar a engaño. Si traducimos un texto a la ligera, podemos aventurarnos a pensar que carpet es "carpeta" (cuando lo que significa es "moqueta") o traducir exit como "éxito" (cuando en realidad es "salida"). Son pequeños errores sin importancia, salvo cuando dices que estás constipated pensando que así traduces al inglés que tienes catarro y, en realidad, lo que estás diciendo es que vas algo "estreñido".

En el mundo cinológico hay también algunos "False Friends": perros que pueden parecer de una raza pero ser de otra completamente diferente en cuanto a orígenes, temperamento y cuidados.
Puede ser complicado ver las diferencias cuando no sabes mucho de perros, a pesar de que éstas sean abismales para sus orgullosos dueños.
A mi, esta ignorancia me hace gracia cuando se trata de gente que nunca ha tenido contacto con las razas de perros (yo soy una inculta, por ejemplo, respecto a las razas en caballos; apenas distingo un Pura Sangre Español de un Silla Francés, así que comprendo estos mismos errores con los perros), pero no me hace tanta cuando veo que son los propios dueños de algunas razas los que ignoran estos parecidos, ya que eso da a entender que compraron a su perro sin molestarse en absoluto de estudiar, comparar y analizar sus características fundamentales.

Os pongo 3 ejemplos de razas "engañosas" y espero que, a partir de ahora, veáis más claramente sus diferencias:

El Bulldog Francés y el Boston Terrier son perros relativamente parecidos, como veréis en la foto. El de la izquierda, el Bulldog (ahora, como están de moda, también se les llama "Frenchies") veréis que tiene un cuerpo más compacto y musculoso, las patas más gruesas. Pesa alrededor de 8-14kg y su morro chato presenta muchos pliegues. Este perro es obra y gracia de criadores franceses quienes -no se sabe muy bien cómo- hicieron esta pequeña versión muy cariñosa y familiar de la raza Bulldog.

El de la derecha, el Boston Terrier, es un perro más ligero y activo, ha de pesar 11kg como mucho. A pesar de tener también orejas grandes, las suyas son erguidas hacia arriba, no en forma de murciélago como las del Bulldog. La raza procede de cruzar el Bulldog con varios Terrier Ingleses y se trata de una raza 100% norteamericana, por lo que ni los orígenes ni el resultado tienen mucho que ver. Pierden menos pelo que sus primos franceses y, aunque respiran mejor que ellos, sus ojos redondos son más delicados.


El Pinscher Miniatura y el Chihuahua pueden ser muy parecidos a simple vista, pero no tienen nada que ver. Ambos pesan poquísimo (el Chihuahua menos, ya que puede no llegar ni a 2kg) y tienen ese aspecto general de perrito diminuto de pelo corto bien proporcionado. Sin embargo, hay muchas diferencias, si os fijáis bien. Para empezar, los Chihuahuas tienen "orejas flamígeras" pero los Pinscher tienen el rabo y orejas largos por naturaleza, si vemos un pinscher con orejas como el de la foto, es porque se las han cortado por estética en quirófano. Cosa que, por otra parte, en la mayoría de las Comunidades Autónomas está prohibida ya por ley.


Por otra parte, la cabeza del Chihuahua es inconfundible: tienen los ojos muy grandes y la frente abombada. Y el carácter... hay un abismo entre uno y otro. El Chihuahua es un perro peculiar, gregario, que prefiere la compañía humana a la canina (a ser posible en brazos) y, en caso de tener que relacionarse con otros perros, claramente se decantará por estar con los de su misma raza. El Pinscher, sin embargo, es un perro pequeño pero se cree grande, tiene un caminar orgulloso (levantando las patas), no se amedrentará ante la compañía de otros perros más grandes y es extremadamente inteligente.
El otro día vi en el parque, a lo lejos, a un chaval que parecía estar entrenando a un perro invisible. Se giraba, daba órdenes y palmadas, decía "¡Ven!, ¡Vamos!, ¡Para!, ¡Quieto!" ... pero yo no conseguía ver al perro. Me acerqué un poco y vi que era un Pinscher Mini el que le obedecía (¡y bastante bien!). Desde lejos, la hierba alta me lo tapaba.


El Bodeguero Andaluz y el Jack Russell Terrier de pelo liso son también muy parecidos, aunque debo aclarar que el Bodeguero Andaluz no es una raza reconocida por la FCI ni por ningún otro organismo cinológico internacional. Aunque ambas razas tienen origen británico, el Jack Russell ha sido desarrollado principalmente en Australia y el Bodeguero es una raza autóctona, de Cádiz, resultado del cruce de los Fox Terrier traídos por los ingleses que venían interesados por nuestros vinos. Como son buenos perros ratoneros, fueron muy útiles para mantener limpias las bodegas. Se potenció que fueran blancos principalmente para poder verlos mejor en la oscuridad. A día de hoy, ya no ejercen estas funciones y, por desgracia, son muchos los que andan abandonados en busca de hogar.

Ellos no cuentan con el prestigio del Jack Russell, más compacto y resultón, que nos provocó tantas risas en la película "La Máscara" y, en España, robó protagonismo al Bodeguerito siendo él la estrella de los anuncios de la Primitiva. El furor por la raza Jack Russell no es injustificado, ya que son perros súper simpáticos, pequeños pero resistentes, de gran inteligencia y mucha personalidad. Sin embargo, aquí no puedo ser objetiva: para mi, el Bodeguero Andaluz tiene un encanto especial y, desde aquí, mi apoyo y admiración a esos criadores que se preocupan por mantener esta raza tan nuestra, a pesar de que no tenga "caché" internacional.



lunes, 25 de febrero de 2013

Hasta Lucio sentía miedo

El miedo es un mecanismo de defensa natural que puede alertarnos de una situación de riesgo. Pero, a veces, el peligro es inexistente en la realidad y, aunque lo sepamos, seguimos sintiendo miedo de lo inofensivo, como de la oscuridad, o de un bicho que no pica, o de una aguja que apenas notarás, o de otras muchas cosas aún más inocentes.

Los perros, que suelen ser animales valientes, también pueden sentir este tipo de angustia irracional en algunas circunstancias. Incluso los más grandes y fuertes.

Me viene a la memoria Lucio, un Mastín Español que conocí cuando yo era muy pequeña. Los machos de esta raza pueden llegar a pesar hasta 100 kg, por lo que no es de extrañar que la presencia de Lucio fuese tan imponente que no le hiciese falta ni molestarse en ladrar para ser respetado.

Un Mastín Español como Lucio
Lucio era un gran guardián, defensor de su casa y su familia... 364 días al año. Porque en la noche del 15 al 16 de agosto, cuando comenzaban los fuegos artificiales que hacían retumbar la sierra para clausurar las fiestas del pueblo, el gigante Lucio se encogía, se escondía, gemía, aullaba y pasaba un rato espantoso. El estruendo de los fuegos artificiales era su talón de Aquiles.

Daba mucha lástima que Lucio, siendo tan poderoso, se sintiese tan indefenso durante aquella noche. Movidos por este sentimiento, los humanos pensamos que aquí lo que necesitan nuestros perros es cariño y caricias para calmarse. Por eso les pasamos la mano por el lomo y les hablamos con palabras suaves, diciéndoles que no pasa nada, que ya pasó, como si fueran bebés. Pero los perros no funcionan así. Paradójicamente, cuando tratamos de tranquilizarles, en realidad les estamos reforzando su actitud asustadiza, "premiamos" con mimos y palabras de cariño el que tiemblen y gimoteen, y provocamos -sin quererlo- que sus miedos se intensifiquen en vez de desaparecer.

La pregunta lógica que te planteas al descubrir esto es: "¿y qué hago, dejo que mi perro lo pase mal sin hacer nada al respecto?"
No, lo mejor que podemos hacer es anticiparnos  y centrarnos en desviar la atención del animal para que, mientras esté sucediendo aquello que le asusta, él esté distraído con otra cosa.

Si sabemos que esa noche, cerca de casa, habrá fuegos artificiales y esto puede ser un problema...
... Lo primero, da con él un paseo largo por la tarde, que se canse y libere energía.
... Lo segundo, comportáte de una forma despreocupada: los perros pueden percibir cómo nos sentimos y se contagian de nuestro nerviosismo.
... Lo tercero, antes de que comiencen los ruidos, inicia una actividad que entretenga al perro, juega con él
... En el momento del primer ruido, tiéntale con una galleta, haciendo como si fuera no pasase nada. Si, mientras mastica, echa las orejillas para atrás y pone mirada de estar asustándose, ahí es el momento en el que no debemos tranquilizarle ni acariciarle, si no seguir llamando su atención con refuerzos positivos. Aunque la mirada sea de las que te parten el corazón, lo mejor es que no nos dé pena, porque con eso no ayudamos. El perro sólo se sentirá inseguro si ve que su dueño flaquea.



Probablemente, si los dueños de Lucio, desde que fue cachorro, le hubiesen quitado importancia a los fuegos artificiales, le hubiesen distraído y hubiesen demostrado delante de él que no pasaba nada, Lucio hubiese terminado levantando su gran cabezota y mirando tranquilamente al cielo, como hacíamos esa noche todos los demás.

Yo también cometí el error de abrazar con fuerza a mi primer perro cuando éste se escondía en el baño en Nochevieja al oír los petardos. Lo adoptamos ya adulto y quién sabe de dónde sacó ese terror. Nosotros, pensando que lo calmábamos dándole cariño, no éramos conscientes de todo lo que le perjudicábamos al compadecernos de él.

Por eso, con nuestras siguientes perras, nos tomamos la prevención de los miedos muy en serio: durante sus primeros años de vida, las llevamos al aeropuerto varias veces y allí las enseñamos a subir las escaleras mecánicas y las rampas; nos acompañaron a fiestas de pueblos con petardos, fuegos artificiales, música en directo y mucha, mucha gente. Vieron caballos, vacas, hasta ovejas una vez. Íbamos a parques donde pasaban bicicletas, niños con patines, patinetes, etc. a su alrededor. Las acercamos a ríos y luego a la playa, para que disfrutasen en el agua y aprendiesen a nadar. Las acostumbramos a todas aquellas cosas que creímos que podrían asustarlas si no veían por sí mismas que no pasaba nada. Un éxito, ahora mismo podríamos llevarlas al desfile del Día de las Fuerzas Armadas y no se sorprenderían por los aviones de la Patrulla Águila, ni por los tanques, ni por la cabra de la Legión. Puede que ni siquiera levantasen las orejas al ver a Urdangarín de nuevo en el palco Real.

Soy consciente de que es todo más sencillo si tienes ese tiempo para enseñar a tu cachorro desde el principio. Sin embargo, si adoptáis a un perro ya adulto y descubrís que tiene cualquiera de estas fobias, os recomiendo que os llenéis de paciencia y no de compasión. Que, en vez de sentir lástima, os centréis en estar en calma vosotros para que vuestros perros se sientan, en todo momento, seguros de sí mismos. El miedo injustificado no es síntoma de debilidad, nos puede afectar a todos. Si hasta Lucio sentía miedo.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Tristón se llamaba Stone

Existen 343 razas de perros reconocidas por la F.C.I. (Fédération Cynologique Internationale) aunque, según dónde mires este dato, puede subir hasta más de 500, separando las variedades de tamaño, por ejemplo, en distintas razas.

Obviamente, yo no he visto "en vivo" todas. Algunas razas son muy comunes en España, pero otras no tanto. Las más raras las he visto en alguna exposición canina a la que he ido y también estando de viaje en otros países. Y, siempre que me parece que estoy delante de un perro "nuevo" para mi, confirmo la raza con el dueño: "Es un Rhodesian Ridgeback, ¿verdad?". Normalmente me responden "Sí, ¿cómo es que conoces la raza?" Y yo, que paso de reconocer mis tontadas a un desconocido, respondo: "Es que me gustan mucho" y ya está. Mentira no es... a mi me gustan todos los perros.

Ayer me volvió a pasar algo así en el parque. De pronto, apareció una chica con una cachorra preciosa que me resultaba familiar. "¿Es un Bulldog Americano?" Y la dueña, sorprendida, me dijo: "¡Sí! normalmente la gente me pregunta si es un Pitbull y me da mucha rabia! ¿Cómo lo sabes?".


Bulldog Americano
Era la segunda vez que veía un Bulldog Americano real. Es un perro raro en España, aunque bastante popular en Estados Unidos. Atlético y musculoso, con cara de fiero pero ojos tiernos, muy inteligente, muy sociable... Una raza que me gusta especialmente porque al primero que vi, lo metimos en casa. Y aquí viene la historia de Stone.

Hace once años, cuando mi perra era aún un cachorro de poco más de 4 meses, un día encontramos en la puerta de nuestro jardín un perro abandonado. Parecía, por su aspecto, un perro algo peligroso, pero se le veía sumiso y cariñoso, y entró en casa voluntariamente.


Stone y yo

Mientras localizábamos a su dueño a través del chip, le hicimos un rincón en nuestra casa. Le metimos en la bañera con 1 litro de jabón y conseguimos quitarle las garrapatas y que recuperara algo su color blanco. Su aspecto distaba mucho de ser el verdadero de un Bulldog Americano.


Además, su principal problema no era la suciedad, era la desnutrición. Se le marcaban todos los huesos, era todo cabeza y ojos. Unos ojos tristes y resignados. 

Mi padre lo llamó Tristón, y no iba muy desencaminado. Cuando conseguimos hablar con su dueño, éste confirmó que era un Bulldog Americano y se llamaba Stone. Él se lo había dado a un amigo que tenía una parcela en la sierra tras el nacimiento de su hija (clásica historia de "como tenemos un bebé, ya no tenemos tiempo ni espacio suficiente para el perro, será más feliz en el campo") y mantenía el contacto con este "amigo", quien le aseguraba que el perro allí estaba muy a gusto, a pesar de que hacía meses que Stone ya no estaba con él y deambulaba por ahí, abandonado.


Cuando este chico vino a recogerle y vio a su perro, casi se echó a llorar. Lo vio tan flaco, le dio tanta pena y se alegró tanto de recuperarlo que dijo que nunca más se separaría de él, a pesar del bebé y a pesar de lo que fuera. Y no volvimos a saber más de Stone, pero a lo largo de estos años me he acordado varias veces de él y sólo espero que viviera el resto de su vida como un rey.

Mi perra y Stone

Llegados a este punto de la historia, la dueña de la cachorrita del parque que me preguntaba cómo era posible que supiese que su perra era una Bulldog Americano, exclamó "¡Qué suerte tuvo Stone!"

Sí, Stone tuvo suerte de que le abriésemos la puerta del jardín, de que le diésemos comida, le bañásemos, jugásemos con él, le mimásemos y localizásemos a su dueño. 


También tuvo mucha suerte su dueño, que creía que lo había dejado en buenas manos y se dio cuenta entonces de que su amigo le había mentido, de que nadie cuidaría a Stone como él y de que donde mejor estaba su perro era en su propia casa. 


Más suerte aún tuvo mi perra que, siendo sólo una cachorra, tuvo durante unos días a Stone de hermano mayor. No se despegaba de él, le dejó todos sus muñecos y su cesta. Imitaba hasta sus gestos y creo que aprendió de su serenidad y equilibrio. 


Y los que más suerte tuvimos fuimos nosotros por encontrarlo. Conocimos así a un auténtico ejemplar de Bulldog Americano (no hay muchos... de hecho, esta raza estuvo a punto de extinguirse a mediados del s.XX, cuando sólo quedaban algunos en los ranchos del Sur de EE.UU.), y descubrimos que, a pesar de su aspecto fiero, era un perro familiar, tranquilo y bueno, amable con nuestra cachorra, cariñoso con todos y fiel a su dueño con quien, sin guardar rencor alguno, se fue muy contento moviendo el rabo.