Este blog tiene una doble función: por un lado, me gustaría que me sirviese a mi de aprendizaje. Por otro, trato de compartir algunos conocimientos relacionados con los perros para quien le pueda interesar.

No pretende ser una guía canina ni es rigurosamente científico, se trata de simplificar conceptos y transmitirlos de una forma amena para quien no esté familiarizado con este mundillo.

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lunes, 3 de marzo de 2014

"Bullying" contra el Pit Bull

El Pit Bull es una raza de perro de la que no es fácil escribir. Primero, porque su nombre es sinónimo de prejuicios. Es el "perro asesino", el "mataniños", el "perro de pelea". A mayor ignorancia sobre la raza, peores serán los adjetivos.

Pero, escribiendo sobre el Pit Bull, también corro un riesgo mayor: que, digas lo que digas, aparecerá el ataque directo de los acérrimos defensores de la raza. Su perro favorito ha sido atacado durante los últimos quince años, lo que provoca que muchos hayan llegado al estado paranoide que lleva a defender lo indefendible: "Pit Bull ataca a bebé de seis meses"  = "Algo habrá hecho el niño". 

Sí, hablar del Pit Bull es tan controvertido en las redes como hablar de la lactancia materna o del Islam. Y, como en toda polémica online, el verdadero protagonista es el desconocimiento sobre lo que se está hablando. 

Para empezar, el Pit Bull es una raza que, para muchos, no existe. No está reconocida por la Federación Cinológica Internacional, ni por el American Kennel Club. Para ellos, las razas que sí existen son el American Staffordshire Terrier y el Staffordshire Bull Terrier. Siento decepcionar a los entendidos, pero reconozco que yo no siempre sé diferenciar uno de otro cuando los veo -los veía- en el parque. Ante la duda, prefiero preguntar al dueño, para evitar que se me enfaden. A estos perros y a sus cruces y variantes, el españolito medio los llama Pit Bull. 

Staffordshire Bull Terrier

American Staffordshire Terrier
Sin embargo, el Pit Bull, el verdadero Pit Bull, es el Americano: American Pit Bull Terrier (APBT). Tiene su propio estándar, pero -como no está reconocido por las principales entidades- no participa en sus concursos de belleza. Ni falta que les hace, porque el Pit Bull defiende un estándar, a través de su Asociación de Criadores (A.D.B.A), que da más valor al comportamiento, personalidad y capacidad de trabajo, que a la estética en sí misma. 
APBT - American Pit Bull Terrier

Hay muchas, muchas teorías sobre el origen de la raza American Pit Bull Terrier. El Presidente de la Federación Internacional del APBT, Mariano Peinado, sostiene que este perro es la evolución de los Alanos Españoles que llegaron en los barcos cuando se colonizó América. También se dice que la raza procede de la llegada de perros de Gran Bretaña, en su mayoría Bulldogs (nada que ver con el Bulldog Inglés de hoy en día, me refiero a los Bulldogs de antes... los que podían respirar). La verdad es que hay varias versiones de sus orígenes pero nadie debate sobre eso. Lo que todo el mundo conoce del pasado de este perro es que se usaba para pelear. 

Alano Español de la actualidad

Desde los romanos -que, en mi opinión, se caracterizaron por ser un pelín sádicos- las peleas entre animales han sido siempre un espectáculo. Eran un pueblo curioso: "vamos a ver qué pasa si metemos a un perro y un toro en el coliseum"... "vamos a ver quién gana, si el león o el preso"....
En Inglaterra, también quisieron entretenerse viendo cómo se peleaban osos y jabalíes contra perros. En Londres, se puso de moda atar por los cuartos traseros a osos y a toros y soltar a Bulldogs que les atacaban y, en muchos casos, perdían la vida en ello. Esto era legal, igual que lo es a día de hoy una corrida de toros o un encierro. 

Los ingleses, en el siglo XVIII, llegaron a la conclusión de que ver volar a perros a las gradas por cornadas de toros no era tan divertido como les pareció en un primer momento. Pero eso no significó que no siguieran haciéndose peleas de perros en la clandestinidad. 
Pero no sólo los romanos y los ingleses dedicaron tiempo, y dinero, a este "hobby". En México, Argentina, Pakistán, España, China, Japón, Holanda, y en los territorios de la antigua Unión Soviética y el Cáucaso, existe una gran tradición en cuanto a peleas de perros. Rusia no las prohibió por ley hasta 2001, por lo que este pasado para muchos perros, no es tan lejano. 

¿Y sólo peleaban Pit Bull? Por supuesto que no. El Rottweiler, el Dogo Argentino, el Sharpei, el Mastín Napolitano, el Mastín Español, el Tosa Inu y muchas otras razas -incluso aquellas que no tienen ni tuvieron nunca cualidades para pelear- se han metido en un ring y animado a matarse contra sus congéneres. 

Pero el Pit Bull, que ya había demostrado su valía para sacar carbón de las minas, para matar ratas y para caza mayor, entre otros trabajos que se le encomendaban allá por el siglo XIX, demostró ser un excelente perro de pelea. Resistente, persistente, fuerte, fiel a su dueño, obediente, inteligente. Y eso provocó que el ser humano lo corrompiera, lo utilizara contra su naturaleza, lo animara a pelear hasta matarse. Con esto, quiero decir que el APBT no fue un perro creado para pelear. Era un perro que ya existía de antes, y algunas líneas de cría fueron, durante años, tristemente potenciadas para ser más resistentes, más fuertes, más agresivas de lo normal. 

A día de hoy, el APBT es un perro que, como he dicho, no se juzga por su belleza, aunque hay un estándar que se debe seguir para mantener la raza. Se juzga su "gameness" que se podría traducir como "coraje". Y aquí es donde el camino se bifurca: los buenos Criadores de APBT buscan que sus perros tengan coraje para desarrollar toda aquella actividad que su dueño le ordene, independientemente de su dificultad. Y, como ejemplo, podríamos poner pruebas de agilidad, cacería de jabalíes, rescate de personas, etc. Para los que no aman a los animales y se siguen dedicando a promover que su perro se mate matando, el gameness es la capacidad para aguantar en una pelea hasta morir. 

¿Y por qué os cuento todo esto? Yo no soy ni defensora ni retractora de esta raza. Ni del American Staffordshire ni del Staffordshire Terrier, que tanto se le parecen. No es un perro que yo me compraría, al igual que no tengo especial interés en tener un Husky Siberiano o, qué se yo, un Chow Chow. Pero me gustan todos los perros, en general, y he conocido algunos ejemplares de todas estas razas simplemente geniales. Sin embargo, las estadísticas -que son sólo estadísticas- nos dicen que, desde hace siete años, el APBT tiene el dudoso honor de estar el primero de la lista en número de ataques mortales denunciados en Estados Unidos. 


Los números están ahí, pero Wikipedia te da la descripción detallada de todos los casos, y la mayoría de las historias son tristemente previsibles. Perros atados permanentemente a una cadena que atacan al primer ser humano que se acerca. Bebés que gatean hasta una madre protectora con sus cachorros. niños que quisieron jugar a "cabalgar" sobre el Pit Bull de su tía. No quiero decir que sea "normal" que el Pit Bull haya matado al niño en estas circunstancias, lo que quiero decir es que son situaciones en las que un perro, cualquier perro, si no es un animal equilibrado, puede llegar a atacar. 

He estado pensando mucho en los pobres Pit Bull porque esta semana me he enterado de que en el condado donde yo vivo -Miami Dade, FL- no me permitirían tener uno en caso de quererlo, está penado por ley. Si tienes uno -o cualquiera de sus "primos"- y te denuncia tu vecino, te ponen una multa de 500 dólares, te dan 24 horas para deshacerte del perro (o mudarte tú a otro condado) y al vecino se le otorga una recompensa. Esto ha provocado una "caza de brujas" contra esta raza y una total demonización de la misma. Para quien es ignorante, si la ley ampara esta ignorancia, apaga y vámonos. He leído que incluso Obama condena esta legislación racista, pero la prohibición data de 1989 y no hay, por el momento, vuelta atrás, lo cual me parece una lacra de esta sociedad. 

En España, la ley contra las Razas Potencialmente Peligrosas ya me parece injusta: generalizar nunca es la mejor opción y, ante el miedo que pueda existir a estos perros "poderosos", yo como mucho obligaría a tener un seguro que cubra posibles daños a terceros. Lo que pueda hacer un animal, depende tanto -o más- de su dueño como de sus propios factores genéticos. Rottweiler perfectamente adiestrado Vs Pastor Alemán descontrolado, ¿quién entraña un peligro peor?

El Pit Bull es un perro de plastilina: puedes moldearlo y hacer de él lo que quieras que sea. Si lo educas para cazar, será un cazador incansable. Si lo educas para que sea un perro familiar, demostrará una paciencia infinita con los niños. Si lo educas para proteger tu casa, la defenderá con su vida. Si lo educas para hacerte compañía, será tu amigo fiel que no se moverá de tu lado. No todos los perros tienen esa plasticidad, pero el APBT es un perro todoterreno.

Pero claro, volvemos a lo de siempre: Para todo eso, hay que educarlo. 

Imagen sacada de www.fiapbt.net





viernes, 24 de mayo de 2013

Vamos juntos a la playa

La semana pasada se inauguró la primera playa para perros de las Islas Canarias. Seis mil metros cuadrados de una zona que, por su fuerte oleaje y vientos, no era de gran interés para los ciudadanos ni turistas, así que se ha acondicionado para los perros, siendo esta una iniciativa pionera en las islas.

Bon Caponet, Tarragona
En la península, que yo sepa, existen sólo 3 playas donde se admiten perros: La playa de La Sal, en Málaga; la playa de La Rubina, en Girona y la playa de Bon Caponet, en Tarragona. Según la web www.srperro.com, éstas son también francamente mejorables, ya que Bon Caponet tiene más piedras que arena, La Sal tiene un tramo de playa muy pequeño, que no llega a 1km, y La Rubina cuenta sólo con 200m de costa. Son las playas que "no quiere nadie" o pequeñas calas de difícil acceso las que permiten la entrada de los perros.

Hay también algunas otras playas, sobre todo en el norte, que permiten la entrada de perros en horarios restringidos (por la noche y de madrugada) o fuera de época estival: hay que esperar hasta el 1 de noviembre para que no te pongan una multa que puede ir de los 600 a los 1.300 euros, según cada Ayuntamiento.

Yo aún no he visitado ninguna de esas playas para perros españolas. Mis perras sólo conocen la costa de Cádiz en el mes de Junio y entre semana- cuando aún no hay mucha gente- y la desembocadura del río Sella, en Asturias, a primera hora de la mañana y en días de mal tiempo, para no molestar. Aún así, en ambos sitios nos arriesgamos a la temida multa.

Primer baño juntas en Cádiz
Sí he tenido la suerte de ver cómo tratan este tema en EE.UU., país que, en materia de perros, nos lleva una gran ventaja. Sólo en el estado de Florida, hay más de 30 playas donde les está permitido el acceso. Allí existen dos tipos de playas a las que puedes ir con tu perro:

Por un lado, las Dog Friendly Beaches: aquellas playas que son visitadas por bañistas sin perros pero que permiten la entrada de perros bajo unas normas de convivencia. Normalmente, el perro ha de ir atado y no ser demasiado grande. En algunas de ellas permiten que el perro vaya suelto siempre y cuando obedezca de forma inmediata las órdenes de su dueño, pero no es lo habitual.

Y, por otro lado, tienen las Dog Beaches, que son playas preparadas específicamente para los perros, donde éstos pueden estar sueltos y a su aire. En el caso de Florida, un tercio del total son de este tipo.

Durante unas vacaciones, fuimos a una auténtica Dog Beach en San Diego, California. Recuerdo que entramos en un gran parking, bajamos del coche y leímos estupefactos este cartel:

"Playa para perros. Área de ejercicio y entrenamiento para perros sin correa" 

Sabueso californiano calmando su sed
Era la primera vez que veíamos algo así. En esa playa no sólo se permitía llevar a tu perro... ¡es que era una playa especial para ellos! Separada por un murete de piedras de otra playa normal donde éstos no se admitían, los perros y sus dueños tenían su propio trozo del Pacífico, una playa preciosa de agua clara y arena suave. Contaban con su propio socorrista que permanecía atento en su torre de vigilancia, tenían fuentes a distintas alturas para que pudiesen beber agua tanto los perros como los dueños, había papeleras dispensadoras de bolsas para recoger sus deposiciones... No se oían voces, ni se percibía ningún estrés por que estuviesen los perros jugando unos con otros mientras salían y entraban del agua, rodeados de niños y adultos. Había dueños que lanzaban el freesbee hacia las olas para que su perro lo trajera de vuelta. Había otros que nadaban junto a sus perros, dentro del mar. Había quien, sentado, leía un libro con su perro tumbado al lado. Nosotros nos sentamos en la arena y observamos durante un buen rato el espectáculo que era aquello, muertos de la envidia por no tener algo igual cerca de casa.

En España hay 3.168 km de costas. El estado de Florida tiene algo menos de la mitad de esa extensión, y cuenta con diez veces más playas donde los perros son bienvenidos. Si, en nuestro país, que tanto presume de ser un destino ideal de "sol y mar", cambiásemos el chip de una vez por todas y nos diésemos cuenta de que un perro en la playa, bajo control de su dueño, no molesta a nadie, todo sería muy distinto.

Perros educados por dueños respetuosos en playas acondicionadas... Es, por ahora, una utopía.


Actualización 23 de Junio 2013:
Ayer se publicaba la noticia: Gandía también tendrá un trozo de playa apto para perros hasta el 8 de septiembre. Entre el final de la playa l'Ahuir y el límite con el río Vaca, se han inaugurado escasos 350 metros donde los perros pueden estar con sus dueños, pero con un millón de restricciones: pasaporte canino en regla, seguro, han de estar siempre atados (te proporcionan unas estacas para clavarlas en la arena y así poder atar a tu perro) y llevar bozal. Además, no podrán estar en los primeros seis metros de la orilla, para poder dejar paso a la gente que pasea. 
Está permitido que puedan bañarse, siempre y cuando sigan atados y con el bozal... Confirmo, para quien no lo haya probado nunca, que bañarse con un perro atado con correa en el mar es un suicidio para el dueño. Tu perro saldrá fresquito, pero tú estarás todo el verano intentando disimular los arañazos que te hará -sin querer- con las uñas al mover las patas tan cerca de ti bajo el mar. Además, la medida del bozal para todos los perros me parece excesiva. Sólo algunas razas (y varían según las comunidades) están catalogadas como potencialmente peligrosas, existiendo la obligación de llevarlas siempre con bozal, desde cachorros. El resto de los dueños no solemos utilizar el bozal con nuestros perros jamás, por ser innecesario. Por esto, si vamos con nuestro perro a la playa y le ponemos un bozal por primera vez, sólo conseguiremos que se haga daño al intentar quitárselo durante todo el día, es realmente incómodo para aquellos que no están acostumbrados y, lo que es peor, no les permite beber agua siempre que lo necesiten. 
En definitiva, Gandía -por desgracia- no nos soluciona nada.