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| Bon Caponet, Tarragona |
Hay también algunas otras playas, sobre todo en el norte, que permiten la entrada de perros en horarios restringidos (por la noche y de madrugada) o fuera de época estival: hay que esperar hasta el 1 de noviembre para que no te pongan una multa que puede ir de los 600 a los 1.300 euros, según cada Ayuntamiento.
Yo aún no he visitado ninguna de esas playas para perros españolas. Mis perras sólo conocen la costa de Cádiz en el mes de Junio y entre semana- cuando aún no hay mucha gente- y la desembocadura del río Sella, en Asturias, a primera hora de la mañana y en días de mal tiempo, para no molestar. Aún así, en ambos sitios nos arriesgamos a la temida multa.
| Primer baño juntas en Cádiz |
Por un lado, las Dog Friendly Beaches: aquellas playas que son visitadas por bañistas sin perros pero que permiten la entrada de perros bajo unas normas de convivencia. Normalmente, el perro ha de ir atado y no ser demasiado grande. En algunas de ellas permiten que el perro vaya suelto siempre y cuando obedezca de forma inmediata las órdenes de su dueño, pero no es lo habitual.
Y, por otro lado, tienen las Dog Beaches, que son playas preparadas específicamente para los perros, donde éstos pueden estar sueltos y a su aire. En el caso de Florida, un tercio del total son de este tipo.
Durante unas vacaciones, fuimos a una auténtica Dog Beach en San Diego, California. Recuerdo que entramos en un gran parking, bajamos del coche y leímos estupefactos este cartel:
| "Playa para perros. Área de ejercicio y entrenamiento para perros sin correa" |
| Sabueso californiano calmando su sed |
En España hay 3.168 km de costas. El estado de Florida tiene algo menos de la mitad de esa extensión, y cuenta con diez veces más playas donde los perros son bienvenidos. Si, en nuestro país, que tanto presume de ser un destino ideal de "sol y mar", cambiásemos el chip de una vez por todas y nos diésemos cuenta de que un perro en la playa, bajo control de su dueño, no molesta a nadie, todo sería muy distinto.
Perros educados por dueños respetuosos en playas acondicionadas... Es, por ahora, una utopía.
Actualización 23 de Junio 2013:
Ayer se publicaba la noticia: Gandía también tendrá un trozo de playa apto para perros hasta el 8 de septiembre. Entre el final de la playa l'Ahuir y el límite con el río Vaca, se han inaugurado escasos 350 metros donde los perros pueden estar con sus dueños, pero con un millón de restricciones: pasaporte canino en regla, seguro, han de estar siempre atados (te proporcionan unas estacas para clavarlas en la arena y así poder atar a tu perro) y llevar bozal. Además, no podrán estar en los primeros seis metros de la orilla, para poder dejar paso a la gente que pasea.
Está permitido que puedan bañarse, siempre y cuando sigan atados y con el bozal... Confirmo, para quien no lo haya probado nunca, que bañarse con un perro atado con correa en el mar es un suicidio para el dueño. Tu perro saldrá fresquito, pero tú estarás todo el verano intentando disimular los arañazos que te hará -sin querer- con las uñas al mover las patas tan cerca de ti bajo el mar. Además, la medida del bozal para todos los perros me parece excesiva. Sólo algunas razas (y varían según las comunidades) están catalogadas como potencialmente peligrosas, existiendo la obligación de llevarlas siempre con bozal, desde cachorros. El resto de los dueños no solemos utilizar el bozal con nuestros perros jamás, por ser innecesario. Por esto, si vamos con nuestro perro a la playa y le ponemos un bozal por primera vez, sólo conseguiremos que se haga daño al intentar quitárselo durante todo el día, es realmente incómodo para aquellos que no están acostumbrados y, lo que es peor, no les permite beber agua siempre que lo necesiten.
En definitiva, Gandía -por desgracia- no nos soluciona nada.
