Mi primera opción fue adoptar un galgo, aunque tuvimos muy mala suerte con esa experiencia. Por desgracia, la persona con la que contactamos nos engañó, nos hizo conducir 600 km prometiéndonos que tenía un galgo ideal para ellos, tranquilo y perfecto para vivir en un piso... para después encontrarnos con que el pobre galgo no era "adoptable", ya que tenía auténtico pánico a los hombres y no estaba dispuesto a estar en un espacio cerrado sin morirse de terror. Con todo el dolor de nuestro corazón, nos fuimos de vuelta a Madrid con las manos vacías y sin muchas ganas de comenzar de nuevo la búsqueda para adoptar, por lo que pasamos al plan B.
Otra cosa no, pero libros de perros tengo toda una colección, por lo que -cual "personal dog-shopper", una profesión que yo de buena gana ejercería a tiempo completo- estudié todas las razas posibles para encontrar a la más afín con el estilo de vida de mis padres. Una noche, mi madre estaba haciendo la cena y yo planté uno de mis libros encima de la mesa de la cocina, abierto por la página del Pug o Carlino: "Mamá, tiene que ser éste". Mi madre hoy lo negará todo, pero en aquel momento dijo: "Hija, ¿no hay perro más feo?".
| La primera foto que vieron mis padres de un Carlino... |
Mis padres se fiaron de mi y, a pesar de que no les gustaba a priori, me dejaron contactar con varios criadores y, después de muchos otros pasos, terminamos llevando a Sancha a casa.
![]() |
| Primera foto de Sancha |
Sancha es una perra maravillosa, realmente bonita (dentro de los cánones que mandan su estándar) y a veces parece más un gato mimoso que un perro normal. A mi me encanta cogerla en brazos y mimarla, pero creo que nunca eligiría esa raza para mi. Demasiado pequeña. Me da demasiada alergia. Requiere demasiados cuidados. Sale demasiado cara de mantener. Demasiado obstinada. Respira demasiado mal. No tiene fuelle como para soportar una caminata larga o jugar con la pelota durante horas. Demasiado delicada.
Pero, para ellos, es perfecta. Son tal para cual.
| Sancha a día de hoy |
Hay muchas razas, mucho donde elegir y mucho que estudiar antes de decantarse por una u otra, no se trata sólo de hacer el habitual filtro por tamaño. Hay razas gigantes que son felices con pocos metros cuadrados y perros pequeños que necesitan un lugar donde correr y desfogarse. Lo importante es que, a la hora de elegir un nuevo cachorro, escojamos siempre a aquel que se adapte más fácilmente a nuestra rutina, siendo su aspecto externo el factor menos importante de todos.
La ventaja es que, en mi opinión, todos los perros terminan siendo los más guapos para sus dueños, sean como sean en realidad. Y si no, que se lo pregunten a mi madre, que el otro día llegó indignada a casa porque un vecino le había dicho en el ascensor "que su perro parecía un rape".







