Este blog tiene una doble función: por un lado, me gustaría que me sirviese a mi de aprendizaje. Por otro, trato de compartir algunos conocimientos relacionados con los perros para quien le pueda interesar.

No pretende ser una guía canina ni es rigurosamente científico, se trata de simplificar conceptos y transmitirlos de una forma amena para quien no esté familiarizado con este mundillo.

miércoles, 29 de enero de 2014

Nostalgia canina

Una de las (escasas) desventajas de haberme ido del país es haberme visto obligada a, espero que de forma temporal, separarme de mi familia... y de mis perras. El simple hecho de acordarme de ellas, me provoca una tristeza mortal e, incluso sabiendo que están perfectamente cuidadas y recibiendo noticias de ellas a todas horas, tengo la certeza de que mi vida ahora -por primera vez sin un perro a mi lado en 20 años- es, en ese sentido, infinitamente peor de lo que era antes.

Echo de menos abrazarlas, jugar con ellas, darles su medicación, cuidarlas, limpiarles las orejas, meterlas en la bañera, darles de comer, salir juntas de paseo, dormir la siesta en el mismo sofá....  Sin embargo, no es una nostalgia correspondida: mis perras no dan muestra alguna de estar echándome de menos. Ni siquiera Prechel, que es mi niña bonita. Las únicas demostraciones de depresión canina que podría identificar en ella -la inapetencia y la necesidad de más horas de sueño- son también síntomas de su vejez (hoy ha cumplido 12 años), por lo que no podría asegurar que yo tenga algo que ver con eso. Además, la bienvenida que me dieron cuando me reencontré con ellas después de una primera ausencia de dos meses, fue la misma que la que me darían si no me hubiesen visto en un breve fin de semana.

Pero, ¿por qué hay perros que sufren la ausencia de sus dueños y a otros les da exactamente igual? He estado intentando averiguar la respuesta leyendo sobre el tema pero no he conseguido sacar ninguna conclusión científica. Para empezar, los expertos ni siquiera se ponen de acuerdo sobre la percepción del tiempo que tienen los perros, aunque me quedo con la teoría de Rehn y Kiling que, en 2011, llegaron a la conclusión de que, después de 2 horas, los perros recibían a sus dueños con mayor intensidad que cuando sólo se ausentaban media hora. Y, sin embargo, no apreciaron ninguna diferencia entre el saludo que un perro hacía tras estar 2 horas y 4 horas solo. Es decir, puede que los perros sientan la diferencia entre estar solos 30 minutos y 2 horas pero, después de 2 horas, su percepción del tiempo no está clara en absoluto.

Aún así, esta teoría no me convence. Estoy harta de ver en YouTube videos de perros que saltan, aúllan y se comen a besos a sus dueños recién llegados de Afganistán, así que he sacado mis propias conclusiones.

Desde mi punto de vista, cuanto más territorial y protector es un perro, más te echará de menos. Y, por el contrario, los perros con mentalidad más flexible y más amigables con extraños, se adaptarán rápidamente a su vida sin ti sin mayor complicación.

 Encuentros
Remix de reencuentros en YouTube
Mi anterior perro, Mino, cruce de perro de caza extremadamente celoso de todo lo que era suyo, nos "contaba" cada noche y, si faltábamos alguno, se tumbaba en la puerta, bien alerta, a esperar tu llegada. Estoy segura de que si Mino viviese, ahora mismo estaría sufriendo amargamente mi ausencia. Sin embargo, mis perras -Labradores- se adaptan con total facilidad a su vida en el lugar que sea y con quien sea. Si están con sus dueños, bien. Si no, también bien.

En YouTube, los perros que mejores recibimientos hacen son de tipo Terrier, o Molosos, o Collies, razas que suelen estar muy apegadas a sus dueños. Pero esto no se cumple en todos los casos... supongo que no dependerá tanto de la raza como de la propia personalidad de cada perro. Y, por supuesto, también estoy segura de que depende en gran parte del comportamiento de su dueño: a mayor excitación de los humanos que le rodean, mayor ansiedad en el animal.


Pero cada caso es un mundo, y definitivamente hay perros que están más apegados a sus dueños que otros. Algunos sufren ansiedad por separación cada vez que su amo sale por la puerta, y otros esperan, sin ningún estrés, a que vuelva. Y, a mayor apego, mayor sufrimiento por parte del perro, así que, definitivamente, me consuela muchísimo el hecho de que mis perras no me echen de menos al mismo nivel que yo a ellas. 

Prechel y yo, verano 2013




sábado, 18 de enero de 2014

Perros que conducen

Hacía mucho, mucho tiempo, que un anuncio no me hacía soltar una carcajada. Pero hoy Subaru lo ha conseguido con este spot:

Subaru - what's the fuss?



Buscando en internet, me entero de que esta campaña  -Dog Tested. Dog Approved.- lleva ya tres años emitiendo distintas versiones -todas relacionando el coche con los perros- en Estados Unidos, consiguiendo así un posicionamiento diferenciador como "el coche de los perros", cosa que aquí -con toda la competencia que hay- no es nada, nada fácil.

Hay muchísimas versiones diferentes de perros que van a la playa, a esquiar, de camping, a la gasolinera.... Podéis encontrarlas todas en YouTube... pero aquí os dejo otras dos que están entre mis favoritas:


¡Feliz fin de semana!


domingo, 15 de diciembre de 2013

Sin rencores

En Miami, EE.UU., la noche de Acción de Gracias, una chica paraba su coche para salvar a un perrito abandonado en la calzada. Dice que paró a recogerlo para evitar que lo atropellaran pero, cuando se acercó, se dio cuenta de que ya estaba malherido. Sin embargo, este perro tuvo mucha suerte, porque su rescatadora era veterinaria. Así que se lo llevó inmediatamente a la clínica donde trabajaba y le operaron de la pata fracturada en seguida. Una semana después, salían en las noticias locales para contar que el perrillo se estaba recuperando bien, que era muy tímido, que le habían llamado Turkey en honor al pavo de Acción de Gracias y que, a pesar de que le faltaba aún pasar por otra operación (de la que se harían cargo ellos), buscaban adoptante para que el pequeño pudiese recuperarse en casa, con una familia.

En Oviedo, España, en el Puente de la Constitución, una perra abandonada fue encontrada por unos chavales en la calle. A pesar de tener una pata rota, la perra, a quien llamaron Grifa, se los ganó con su dulzura, y el grupo de amigos decidió recaudar fondos para poder operarla. El vídeo lo dice todo:

http://www.hoy.es/videos/mas-noticias/nacional/2920411466001-grupo-ninos-consiguen-salvar-perro-atropellado.html

Grifa, con sus rescatadores
Para un perro, cómo cambia la historia según se cruce en su vida con una persona u otra... En ambos casos, estos animales han conocido las dos caras del ser humano. La cara del maltrato, del abandono y de la crueldad. A ambos lados del Atlántico, hubo alguien capaz de no parar el coche a pesar de haber atropellado a un perro. Hubo alguien capaz de partirle varios huesos a un animal a palos. Pero, después, también ha sido el ser humano quien les ha rescatado, curado y cuidado. Hubo una persona a quien no le importó ensuciar su coche de sangre para meter al perrito atropellado dentro. Y ese grupo de chicos está poniendo sus ahorros en una hucha para conseguir recaudar el dinero suficiente para que la perra se ponga bien.

Solemos decir que, rescatando a un perro, le damos una segunda oportunidad... Pero, muchas veces, son ellos los que nos la dan a nosotros. Pasan página, olvidan de lo que es capaz el ser humano y vuelven a confiar. Para el hombre, ese comportamiento no es tan común. De hecho, ahora que Nelson Mandela nos ha dejado, todo el mundo resalta que su capacidad para perdonar era lo que hacía de él un hombre asombroso. El ser humano tiene tanto rencor acumulado dentro que, a quien consiguió librarse de ello, le dieron un Nobel de la Paz.



domingo, 17 de noviembre de 2013

Un poco "too much"

Como algunos ya sabéis, he cruzado el charco y escribo ahora este blog desde Miami, EE.UU., por lo que se presenta un nuevo periodo de experiencias relacionadas con los perros que dicen Woof en vez de con los que dicen Guau.

TD Bank - el banco que da galletitas
Mientras me adapto al nuevo entorno y pienso en nuevos proyectos relacionados con los perros por estos lares, sigo sorprendiéndome del afecto que se tiene aquí a los animales y el respeto que, en muchos lugares, se les demuestra. El día que fui a abrir una cuenta en un banco, me sorprendió ver un cacharro de agua y galletas preparados en la puerta por si entraba algún cliente canino, pero ya me he dado cuenta de que es la norma en muchos otros comercios. Los perros son bienvenidos en muchos de ellos, y es fácil ver dentro de un carro de la compra a un perrillo mientras su dueño compra sus cosas en una gran superficie.

Además, aunque no he profundizado lo suficiente, he visto accesorios que en España, que yo sepa, no existen. Ambos, además, los he visto en una tienda de artículos para el hogar, ni siquiera en una tienda para mascotas....

Thunder shirt
Tengo verdadera curiosidad por saber si la Thunder Shirt es una auténtica estafa o realmente a alguien le ha funcionado. Según sus instrucciones, se trata de una especie de camiseta que hace presión sobre el cuerpo del perro y alivia así su ansiedad por separación. Sinceramente, dudo mucho que poniéndole una faja a tu perro vaya a sentirse mejor en tu ausencia, pero ahí está, a la venta en todas las tallas... ¡quién sabe!

El otro artículo curioso es el Dog Potty: un pedacito de césped en tu salón para enseñar a tu perro a hacer pis en el jardín... Viene a ser exactamente igual de eficaz que el papel de periódico de toda la vida pero este, quizá, sea más estético. Viene con recambios y también se pueden comprar por separado, supongo que funciona de una forma parecida a la caja de arena de los gatos.

Dog Potty




El mundo del perro es, como tantas otras cosas, un filón para el marketing y empresas relacionadas con ellos. A mi me parece perfecto que se pueda encontrar absolutamente de todo, que haya hospitales veterinarios en cada barrio, playas donde se les admite... pero no olvidemos que esto, para mucha gente, no deja de ser un negocio. En este país, las empresas de venta de muebles para mascotas (camas, sofás, sillas, almohadas...), las pastelerías para perros y las boutiques de moda canina se han hecho un hueco y no parece que les vaya mal.

¿Es demasiado? Puede... pero, desde mi punto de vista, es mejor que sobre a no que falte.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Burocracia animal

Indignada me hallo hoy y por eso os escribo un post rapidito.

Resulta que un día, en frente de mi oficina, apareció una cachorra de Pastor Alemán (aunque yo juraría que era más bien un Pastor Holandés), de unos 8-10 meses, perfectamente limpia y nutrida, aunque delgada, pero sin collar, sin dueño y sin rumbo fijo.

Pastor Holandés muy parecido a "Kira"
Los guardas de seguridad del edificio en seguida la acogieron, ella era simpática y se dejaba tocar, estaba tranquila. Llamaron a la policía para que vinieran a ver si tenía chip pero uno de los guardas desde el principio se encariñó con ella y dijo que él se la quedaría si nadie la reclamaba. Le puso nombre (Kira), le hizo una correa con unos cables de teléfono, le compró una bolsa de picos de pan y le estuvo dando toda la mañana. En la oficina, más gente se interesó por la perra, era buena y muy bonita y más de uno se ofreció a llevarla a su casa.


Cuando llegó la policía, se demostró que, efectivamente, sí tenía chip. Se la llevaron y llamaron al dueño al teléfono de contacto, pero nadie contestó.
microchip como el que identifica a "Kira"

De esto hace ya 3 semanas, y el dueño sigue sin contestar al teléfono. El guarda de seguridad llama insistentemente a la perrera, ofreciéndose a sacar a Kira de ahí y acogerla, comprometiéndose a devolverla si el dueño apareciese. Pero no. Le han dicho que, si el dueño siguiese sin responder a la llamada, le mandarían un telegrama. Y, pasado un tiempo "prudencial", si no contestase tampoco al escrito, se publicaría un anuncio en el Boletín Oficial del Estado... el cuento de nunca acabar.

Y, mientras, Kira encerrada en una jaula de la perrera... pudiendo estar tumbada en un sofá.


¡¡¡¡Qué impotencia!!!!

martes, 24 de septiembre de 2013

Mejor que Nana

Ni el capitán Garfio, ni los niños perdidos, ni Campanilla. Mi personaje favorito de Peter Pan ha sido, desde siempre, Nana, ese perrazo con cofia y delantal que recoge, una y otra vez, el cuarto de juegos de los niños.
Nana, mejor actriz de reparto en Peter Pan
 
El instinto de protección del perro (aunque en unos está más acentuado que en otros) es algo innato hacia sus cachorros. Y, en un perro equilibrado, la llegada de un bebé a casa es todo un acontecimiento. 
Por un lado, quien llega es un nuevo líder, alguien que, a pesar de su tamaño, ya tiene autoridad sobre él o, mejor dicho, la tendrá en cuanto empiecen ambos a interactuar. Por otro, es un “cachorro” indefenso que necesita abrigo, alimento y protección. El perro es plenamente consciente de todo eso e intentará ayudar, desde su posición, en todo lo posible.

Todos hemos oído historias de perros que velan por niños pequeños, que duermen bajo la cuna y avisan de si el bebé llora en mitad de la noche, o no dejan acercarse a extraños si el niño duerme, o se quedan quietos a su lado para que el pequeño dé sus primeros pasos sujetándose en ellos. Algunos perros son como Nana, de infinita paciencia, y se dejan meter los dedos en los ojos, las manos en la boca, que les agarren las patas y el rabo… con resignación. Pero cuidado, no todos tienen tanto aguante y, es más, hay perros que no disfrutan de la presencia de los niños en absoluto y huyen de sus trastadas.

Generalizando mucho, los perros grandes suelen ser más pacientes que los pequeños, pero esto no es una ciencia exacta y, aunque genéticamente un Pastor Alemán está más predispuesto a defender a su amo a toda costa que un Carlino, siempre hay excepciones, así que en este post no hablaré de razas. Todos son perros e, independientemente de su pedigrí, pueden darnos grandes lecciones de humanidad y saber hacer.

En Carolina del Sur, EE.UU., un perro mestizo llamado Killian ha sido noticia la semana pasada. Sus dueños, Benjamin y Hope Jordan, contrataron a una niñera de 22 años para cuidar de su hijo de 7 meses… sin imaginar siquiera que esa mujer podría maltratar verbal y físicamente a su niño. Killian, el perro, fue quien les avisó. Pasados cinco meses de la llegada de la niñera a la casa, el perro fue volviéndose más agresivo hacia ella, le gruñía y ladraba cuando entraba por las mañanas y automáticamente se ponía delante del bebé. Los dueños, viendo que este comportamiento era anormal en su perro, decidieron grabar a escondidas lo que pasaba en su casa y lo que descubrieron, os podéis imaginar, no fue nada agradable.

El final, sin embargo, es feliz. El bebé está sano y salvo. La chica ha sido condenada a cárcel (de 1 a 3 años) y aparece ya en su registro este abuso a menores para que no pueda volver a trabajar en nada relacionado con ellos.  Y los padres sonríen, aliviados y agradecidos a Killian, quien ha demostrado ser mejor niñera aún que Nana.   

Killian, su dueño, su protegido y la monstruo de la niñera




sábado, 7 de septiembre de 2013

Lo inexplicable

Antes de que suene el despertador, noto que Berta me mira fijamente, sentada al lado de la cama. Con las orejillas alerta, parece que lleva ahí siglos, tratando de despertarme telepáticamente. En cuanto abro un ojo, o aunque no lo haga, ella sabe que ya no duermo y empieza a mover el rabo, esperanzada, porque ya queda menos para desayunar. Ella desayuna a las 7, come a las 14 y cena a las 21 y te lo hace saber con tal exactitud que nos preguntamos si llevará reloj de pulsera.

Si estoy triste, Prechel no se despega de mi pierna. Creo que pretende que crea que, casualmente, le apetece estar ahí, bien pegadita a mi. Por si me hace falta un abrazo. Ella es especialista en eso, simplemente se queda quieta, sentada entre mis piernas, y se deja abrazar. Es un encanto y lo hace con todo el mundo: según entras por la puerta, ella evalúa si te hace falta su compañía y a qué nivel. Habría sido una perra de terapia fantástica.

Mino, que era más listo que el hambre, se tenía aprendido el camino que hacíamos todos los fines de semana para ir al campo. Vigilaba durante todo el trayecto que íbamos bien. Si salíamos de la carretera habitual, se ponía a ladrar y gimotear como un loco. Si volvíamos al camino, se callaba.

Carlota movía el rabo siempre que su dueño sonreía. Siempre, siempre, aunque no la estuviese hablando a ella ni haciendo caso, ni hablando de nada relacionado con ella. Pero si, en el transcurso de una conversación con cualquier interlocutor, él sonreía, ella también, a su manera.

Trufa aprendió a diferenciar los días laborables de los festivos y, mientras que, de lunes a viernes, se quedaba tranquilamente sola en casa sin protestar, no consentía que la dejasen sola mucho rato durante el fin de semana.

A Banda, sus dueños la dejaron en casa de unos familiares en Sevilla, desde donde pronto se escapó. A los pocos meses, apareció de nuevo en su casa de Madrid... nadie se explica cómo pudo hacerlo.

Sabemos que los perros tienen instintos pero, a veces, siguen sorprendiéndonos con actitudes o gestos inexplicables. O yo al menos, no consigo comprender cómo saben qué hora o qué día es, cómo perciben nuestros sentimientos ni cómo son más fiables en los caminos que un GPS. Por muchos miles de años que hayan permanecido a nuestro lado, siguen siendo una caja de sorpresas para el ser humano.

Se sigue investigando y avanzando en técnicas de detección de cáncer con perros. Según la revista médica British Medical Journal, los perros son capaces de oler el cáncer, aunque la enfermedad aún esté en su fase inicial. Ellos lo perciben, al igual que pueden adelantarse y avisar a su dueño de que va a sufrir un ataque epiléptico. También pueden notar cuándo va a ocurrir una catástrofe natural con antelación, como los pájaros y otros animales, lo cual puede salvar muchas vidas.

A pequeña escala, yo sigo sumando ejemplos de esa inteligencia canina que va más allá. Pequeños detalles que, a veces, te hacen pensar que ellos saben muchas más cosas que nosotros. O, al menos, que saben muchas más cosas de las que nosotros creemos.

Fotografía de EFICAN, terapia con perros